sábado, 30 de julio de 2011

Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín


"La SOCIEDAD DE MEJORAS PÚBLICAS es una entidad que se fundó en 1899, al rededor de un grupo de gente de la élite de Medellín de ese momento, liderados por Carlos E. Restrepo, que luego fue presidente de la República. Él la conoció en Bogotá, la copió y trajo el modelo a Medellín.


Carlos E, reunió cerca de 25 personas para que lucharan por el desarrollo de la ciudad, más que todo por el ordenamiento de las calles, de los planes de desarrollo, de la creación de parques, de instaurar las cosas que fueran llegando nuevas, como por ejemplo el correo urbano, que lo empezó en Medellín la SMP y fue la que administró durante muchos años la entrega y recolección de cartas y, así, muchas obras.


En ese momento Medellín era un municipio de menos de 100.000 habitantes, con muy pocos recursos y no tenían muchas cosas, entonces, una de ellas era el cuerpo de Bomberos. En Medellín no había cuerpo de Bomberos y como ustedes bien lo saben el Parque de Berrio se quemó muchas veces al principio del siglo pasado y, algunos de los miembros de la Sociedad de Mejoras Publicas eran comerciantes en el Parque de Berrio y cuando había un incendio corrían a ayudar a los otros".


Del programa con Ernesto Uribe, director de la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín.

Sílaba Editores


En Medellín, al derecho y al revés, recibimos la visita de la editora y poeta Lucía Donadío, con quien sostuvimos un diálogo maravilloso al rededor de los libros, la literatura y su proyecto editorial llamado Sílaba Editores, resultado de una búsqueda íntima constante, después de haber pasado por las experiencias al rededor de la antropología, su carrera profesional, hasta encontrarse con sus primeros trabajos como editora, una labor que ya no abandonará de allí en adelante.

Hoy, después de su primer libro editado con el sello de Sílaba Editores, Buenos Aires, Portón de Medellín de Orlando Ramírez, el catálogo ha venido creciendo cuidadosa y juiciosamente, con el criterio curatorial que, consideramos, es el que corresponde a esta bella labor, que hoy no goza de muchos representantes en Medellín y, el trabajo de Lucía al frente de Sílaba Editores, es un ejemplo para aprender y disfrutar.

Recomendamos: Sílaba Editores y un perfil de Lucía Donadío a cargo de Angel Galeano de la Fundación Arte y Ciencia y Director del Pequeño Periódico. Aquí

miércoles, 20 de julio de 2011

El Patio del Tango


Nuestro próximo Medellín, al derecho y al revés será con el señor Luis Guillermo Roldán, propietario del renovado Patio del Tango en el Barrio Antioquia, un lugar ícono de Medellín, junto a su gestor Anibal Moncada, más recordado como "El gordo" Anibal.

Después de cuatro años de la muerte de "el gordo", el Patio del Tango no lucía bien y, de hecho, portaba un letrero de "Se Vende" en la fachada. Ante esta sitiación, Luis Guillermo Roldán, quien fuera alguna vez vicepresidente de la Academia Gardeliana, en la barra de don Leonardo Nieto, el mismo de Versalles, muy allegados a Anibal, decidió alquilarlo y, después de unos meses, adquirirlo para darle otros aires.

El viejo Patio fue demolido y, a partir de enero de 2011, el sitio luce renovado y con nuevos bríos para brindarle a la ciudad un escenario cultural donde la memoria de "el gordo" Anibal perdure y las viejas y nuevas generaciones del Tango, lo sigan disfrutando en la ciudad.

Hablaremos de sus historias en relación con el Patio del Tango y "el gordo" Anibal y, por supuesto, la actualidad de un renovado escenario para quienes gustan de las historias, los versos y la filosofía del Tango que, más que un ritmo o una música popular, un arte en movimiento y cultura viva, un patrimonio de la humanidad.

La nostalgia de Lovaina

Barrio Lovaina, fotografía de Giorgio Viera. Tomada de: flickr.com/photos/gioviera/4437825543/

"En el principio, y durante mucho tiempo, Lovaina fue la más lograda versión criolla de los salones mundanos del París bohemio. Fue un lugar fascinante de noches completas, tibio nido de matronas ilustradas y de las putas más talentosas, elegantes y caras de la ciudad; y, por lo mismo, puerto forzoso de los visitantes y personalidades de aquel Medellín antaño intolerante.

Luego, con el paso de los años y el cambio de los tiempos, Lovaina transformó su decorado y pasó a ser vitrina de luces rojas y amarillas, donde a los bohemios de las nuevas generaciones se ofrecía en las narices el bikini y la "teta voliada". Aquello ocurrió precisamente por la época en que la liberación femenina, la píldora y la apertura de moteles despojaron la moral de su viejo corsé y el amor tomó nuevas formas y empezó a visitar otros ámbitos.

Estas fueron las primeras heridas que recibió Lovaina. Más tarde la delincuencia desaforada, el bazuco y el hollin de la decadencia lumpesca harían el resto: le darían el golpe de Gracia".

Tomado de: Aricapa Ricardo, Medellín es Así. Crónicas y Reportajes. Ed. Universidad de Antioquia, 1999.

Barrio Belén


Imagen: carátula del libro Algunas cosas nuestras (Crónicas de Belén). Tomado del blog crónicas de Belén y otras

En Medellín, al derecho y al revés, contamos con la visita del médico Emilio Restrepo, con quien compartimos su historia y las historias de uno de los barrios más tradicionales de Medellín, Belén, una ciudad, dentro de la ciudad, con más de 20 barrios en su interior, que denotan una variedad innumerable de nombres, calles, casas, historias y constumbres, desde Belén Rincón hasta Belén Miravalle o desde Belén Los Alpes hasta Tenche.

Para seguir con estas historias recomendamos la lectura de su blog: Cronicas de Belén

lunes, 20 de junio de 2011

Agustin Goovaerts

Medellín: patrimonio y memoria


"Lo cierto es que desde los años veinte la demolición fue una actividad bastante elogiada, auxiliada por los incendios, premeditados o no, que permitieron levantar las nuevas edificaciones reclamadas por la clase dirigente, los comerciantes, banqueros y demás miembros de la élite, con el aplauso seguro del pueblo. Así hasta llegar a finales de los años sesenta cuando se demolió el edificio Gonzalo Mejía -formado por el Teatro Junín y el Hotel Europa-, el ejemplo clásico o paradigmático de las demoliciones en Medellín.

Ubicado en la esquina de Junín con La Playa se construyó en los años veinte por iniciativa de Gonzalo Mejía, de ahí su nombre. El diseñador fue Agustín Goovaerts, un arquitecto belga llegado en 1920 y quien permaneció en la ciudad hasta 1928. Gran conocedor de la estilística europea acudió al Art Nouveau, para edificar uno de los más interesantes ejemplos de esta arquitectura en América Latina, no un mero pastiche como pensarían algunos o ejemplo del estilo "pastelero", como irónicamente llama Jacques Aprile a algunos de estos edificios.

En la esquina, aparentemente había una vieja e inservible casona Colonial. Lo que es falso. la casa demolida, de propiedad de una familia de apellido Jaramillo, era parte de la renovación arquitectónica ocurrida en la ciudad en el último cuarto de siglo XIX. Siempre se ha querido negar este período como de cambio, con nuevas aportaciones y simplemente señalar que antes no había nada. Pero desde los años setenta del siglo XIX hubo una modernización arquitectónica bastante significativa, la que siempre se ha ocultado o menospreciado para con esto argumentar con mayor facilidad la demolición. No había nada que valiera la pena, simples cosas viejas, sería la premisa".

Texto Tomado de: Gozález Escobar, Luis Fernando. Memoria y Patrimonio en Medellín en: Historia de las Ciudades e historia de Medellín como ciudad. Ed. Corporación Región, 2007.
Fotografía: ColArte